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Historia de una privatización

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ABC. No es casual que Aena sea la mayor privatización desde finales de los años 90. La historia del gestor aeroportuario (acrónimo de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) está ligada, de manera indisociable, a la liberalización del sector aéreo.

La sociedad fue constituida en junio de 1991, durante el Gobierno de Felipe González, en el marco de la Ley Presupuestos Generales del Estado. Su objetivo era sentar las bases en nuestro país de la apertura a la competencia privada del sector, a semejanza del resto de países europeos.

Fue el entonces Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones el que delimitó las competencias del nuevo operador, que pasaban por la gestión de la red de aeropuertos españoles, así como la ayuda a la navegación aérea y el control de la circulación aérea.

Hasta entonces todo ello había dependido del el OAAN (Organismo Autónomo de Aeropuertos Nacionales), escisión de la aviación militar (de la que se había separado apenas 10 años antes), germen de la actual Aena.

El 2 de noviembre de 1991 y de 1992 resultan dos fechas clave en la cronología histórica de la sociedad aeroportuaria: aquellos días Aena comienza sus funciones al frente de la gestión de los aeropuertos españoles y en navegación aérea, respectivamente.

Dos hitos marcan la evolución de las infraestructuras durante aquellos años: el acuerdo Schengen, que obliga a realizar una remodelación de los aeropuertos, y las obras necesarias para recibir la oleada de visitantes a los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo Universal de Sevilla, en 1992.

Este impulso renovador dio pie a una profunda transformación de los aeropuertos de Palma de Mallorca y Barajas, a los que pronto siguió el resto de aeropuertos de la red. Paralelamente, Aena puso en marcha una nueva política de explotación comercial, para aproximarse al modelo de los países del entorno. Durante estos años también se inauguraron las instalaciones de La Gomera y León.

El cambio de siglo trajo consigo la internacionalización del gestor de aeropuertos, con la incorporación de tres instalaciones en Colombia -junto a Abertis, entonces presente en el negocio aeroportuario- y una docena de aeródromos mexicanos.

En España, se fueron añadiendo los de Logroño, Albacete, Burgos, Huesca-Pirineos, y los helipuertos de Ceuta y Algeciras, que ha dado lugar a la actual red de 46 aeropuertos y 2 helipuertos y ha permitido a Aena convertirse en el primer operador del mundo por número de pasajeros. La primera tentativa real de privatización de Aena llegó con el Gobierno de Rodríguez Zapatero. El Consejo de Ministros de 25 de febrero de 2011 creó la sociedad mercantil Aena Aeropuertos.

La idea del entonces ministro de Fomento, José Blanco, era sacar a licitación el 90,05% de los aeropuertos de Madrid y Barcelona por 3.700 millones de euros y de 1.600 millones de euros, respectivamente, mediante una concesión de 20 años, más la posibilidad de cinco años adicionales. De manera paralela, se aprobaba la entrada de capital privado en el 49% de Aena Aeropuertos.

El Gobierno del Partido Popular retomó, parcialmente, el proyecto propuesto por el Ejecutivo anterior, aunque con una importante salvedad: su objetivo era facilitar la entrada de capital privado en la sociedad, pero paralizando la concesión de Barajas y El Prat, con el objetivo de mantener íntegra la gestión de la red. Así, mediante Real Decreto Ley, el 4 de julio de 2014 se modificó la denominación de la sociedad mercantil Aena Aeropuertos, que pasó a denominarse Aena.

Por su parte, Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea se convirtió en Enaire, ente que asumió el 100% de las acciones de Aena y coordinó la operación de privatización del 49% de su capital, que culminó el 11 de febrero de 2015 con su salida a Bolsa.

La historia de Aena hasta su privatización.

Última actualización el Lunes 22 de Junio de 2015 21:53