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Tengo una carta para ti

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Estimada Aena,

Mediante la presente, quiero responder a tu amable carta de despedida que recibí la semana pasada. Hace tiempo que era consciente de que nuestra relación llegaba a su fin, debido a que así lo habían decidido otros por nosotros.

Recuerdo cuando huérfana te conocí y también recuerdo con qué cariño y dedicación te criamos quienes te acogimos. Y ahora veo como despechada, cuan flaca es tu memoria, te olvidas del pasado y por otro nos abandonas.

Han sido muchos años en los que te he dado todo lo que te podía dar: pleitos, querellas, denuncias, reclamaciones, demandas. Incluso por ti, mi estimada Aena, llegué hasta la Audiencia Nacional para querellarme. Para querellarme justamente por ti.

Hasta que en un mal día de nuestras vidas, se cruzó ese zafio sujeto y su vil metal, al que sarcásticamente llamas Privatización. Tú que siempre fuiste tan pública, te has dejado llevar por sus dulces cantos de sirena. ¿Qué vistes en él que no te pudiera dar yo?. Seguramente que el acuerdo al que has llegado con él, te ofrece unas garantías que yo no te puedo dar. La pena es que después de todos estos años de relación, no te hayas preguntado qué garantías más allá de hoy me puedes ofrecer a mí, si es que en algo te sigo interesando.  

Y ahora me tratas como a un completo desconocido y me envías una carta de despedida agradeciendo mi dedicación. Siempre confié en ti, ¡Maldita sea la hora en que te conocí!. ¿Y cómo quieres que me sienta ahora?. Pues quiero que sepas que me siento traicionado, desolado, abandonado, triste y desconsolado.

Querida Aena, también quiero que sepas, que hoy he recibido otra carta. Una carta de la otra, de Aasa. Carta en la que me invita a mantener una relación seria, estable y duradera, aunque sé que nunca llegará a ser tan estable y placentera como la tuya fue. Pero ya sabes que la mancha de la mora, con otra verde se quita.

A fuerza de ser sincero, he de decirte que la misma carta que he recibido, también la han recibido ocho mil seiscientas ochenta y nueve personas más. Desconocía su tan alto nivel de promiscuidad, y todo a pesar de que ella, no es tan pública como lo eres tú.

Para finalizar quiero decirte que ante tu desprecio, querida Aena, quiero que sepas, que no me queda más remedio que irme con ella.

Tuyo por siempre,

Sica.

Última actualización el Jueves 06 de Octubre de 2011 10:33