Me gusta

Roedores sin fronteras

PDFImprimirCorreo electrónico

El vuelo QR146 con destino a Doha, que opera Qatar Airways y que tenía prevista su salida el jueves a las 17.45 horas del aeropouerto de El Prat, tuvo que quedarse en tierra al descubrirse que una rata andaba suelta dentro de la aeronave. La compañía puso el avión en cuarentena y más de 250 pasajeros se quedaron sin poder volar. El aparato, un Airbus A-330, estuvo parado y aislado en el aeropuerto hasta última hora de la tarde ayer, cuando el avión salió vacío hasta la base de Doha.

El pasaje, al que se le informó que por motivos técnicos el vuelo quedaba cancelado, pasó la noche en un hotel del Maresme y, a lo largo del día de ayer, fue derivado hacia otros vuelos. El aviso sobre la presencia, dentro del avión, de un pequeño animal similar a una rata, lo dio una azafata poco rato antes de que los viajeros empezasen a embarcar. El roedor fue visto en una de las zonas de trabajo (galleys), que el personal de vuelo tiene dentro del avión para preparar los carros de comida y bebida que luego, durante el vuelo, reparten entre los pasajeros.

La azafata dio aviso al comandante y éste contactó con el gabinete de incidencias de la compañía para consensuar como actuar. Los viajeros, mientras, eran informados de que el vuelo sufría un rertraso. Recibieron un vale para agua y unos bocadillos, pero poca información relativa a las causas de la demora.

Repasando el historial de vuelo del aparato, Qatar Airways concluyó que, efectivamente, el intruso era una rata. Antes de aterrizar en Barcelona, el Airbus A-330 había hecho escala en Doha tras partir de un aeropuerto de Filipinas. En concreto, del Clark International Airport. Allí, el personal de la compañía ya dio aviso de la presencia de lo que parecía una rata corriendo por los pasillos del avión. En Filipinas se procedió a buscar al roedor, pero no se halló nada y el avión despegó igualmente para aterrizar, poco después del mediodía del jueves, en el aeropuerto de El Prat.

Con el avión ya repostado y a punto para emprender otra vez rumbo al emirato árabe, el aviso dado por la azafata paralizó las operaciones. La compañía optó por sembrar de trampas el avión y esperar a que el roedor cayera víctima de su apetito. La rata no picó y el vuelo fue sumando retraso hasta el punto que se optó por traladar al pasaje a un hotel del Maresme para que pasara allí la noche.

La compañía se excusó con que la mayoría de vuelos con destino a los Emiratos Árabes iban ayer por la noche muy llenos y no ha sido hasta esta mañana que los viajeros han poido ser recolocados en vuelos de otras compañías, como Turkish Airlines y Emirates.

Fuentes aeroportuarias han informado que el avión donde se descubrió estuvo aislado hasta ayer por la tarde en un parking de la terminal T-1. Las mismas fuentes apuntan que no es excepcional que un animal se pueda colar en un avión. Las compañías realizan periodicamente trabajos de fumigación y desratización de los aparatos pero el riesgo se dispara cuando, como parece ser el caso, un roedor logra infiltrarse dentro de los mecanismos. Además de representar una amenaza para los viajeros, por una mordedura o por poder desencadenar un ataque de pánico generalizado en pleno vuelo, la capacidad roedora que tienen las ratas representa un riesgo para el correcto funcionamiento de cables, conexiones y sistemas de seguridad del avión.

Una rata deja a 250 pasajeros en tierra

Última actualización el Sábado 15 de Octubre de 2016 11:12