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El Plátano

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Hoy tenemos una visita programada por parte de unos alumnos de la Universidad Politécnica que vienen a visitar el Centro de Operaciones y que quieren saber cómo funciona un aeropuerto. Las visitas programadas no suelen durar mucho y no interfieren en absoluto en nuestra operativa.

Y a eso de las once de la mañana aparece por la oficina un grupo de unos veinte estudiantes, es un grupo bastante diverso, que educadamente nos saludan y miran con atención al Videowall instalado enfrente de nuestros puestos de trabajo, atendiendo con interés a las explicaciones que les van dando.

De repente, y sin saber porqué, no puedo más que dirigir la mirada hacia un plátano que está sobre una mesa, relativamente cerca de mí, y que no sé a quién pertenece, tal vez a Nuria, una compañera que está absorta en sus tareas.

Sin pensármelo dos veces, agarro el plátano cojo un bolígrafo y escribo en él: “Hay una bomba en la oficina”, para seguidamente dejar la fruta donde se hallaba, sin que nadie, aparentemente, se haya dado cuenta de mi manipulación.

Al cabo de unas dos horas me dirijo a comer con un par de compañeros, Juan Carlos y Alejandro, olvidándome por completo del plátano y de su mensaje, pero no pasan ni diez minutos desde que he empezado a comer, cuando me llaman por teléfono para decirme que han activado el Plan de Emergencia y que van a desalojar el Centro de Operaciones por una amenaza de bomba.

“¿Cómo que una amenaza de bomba?”, pregunto un tanto sorprendido.

“Si, han encontrado en la oficina un mensaje escrito en un plátano advirtiendo de la colocación de una bomba, y se supone que la amenaza ha sido vertida por algún visitante de los que hemos tenido esta mañana”.

¿Un mensaje en un plátano?, ¡La madre que me parió, la que acabo de liar!, pienso, para seguidamente dirigirme lo más rápido posible hacia la oficina.

Mientras voy corriendo suena una alarma, empiezo a sudar, miro fijamente a mi reloj y son las siete de la mañana: hora de ir a trabajar.

Y en esos momentos sólo acierto a pensar en una cosa: “Espero no encontrarme ningún maldito plátano cuando llegue a la oficina”.

Última actualización el Viernes 29 de Enero de 2016 14:05