Me gusta

Mascotas

PDFImprimirCorreo electrónico

Doce y cuarto del mediodía, llaman a Operaciones para informar que una mascota se ha quedado atrapada en un pasillo móvil de la terminal del aeropuerto, en la zona de salidas. No es el momento de preguntarse qué hacía el pasajero andando con un perro por allí, ni porque le habían dejado pasar por los filtros de seguridad. La cuestión es que la mascota está atrapada y habrá que buscar la mejor manera de liberarla.

Antes de nada se llama a un agente de terminal para que se persone y evalúe la situación: “La situación es un tanto compleja, el pobre perro tiene la cola atrapada en el borde del pasillo móvil y no para de aullar, menos mal que pararon el pasillo a tiempo”. Menos mal que funcionó el botón de parada de emergencia, pienso.

A todo esto al dueño del can y ante lo desesperado de la situación, le ha dado un mareo que le ha hecho perder el equilibrio y darse de bruces contra el suelo, por lo que se llama al servicio médico para que vaya a atender al pasajero. Pero al final, viendo que el estado de salud del mismo no reviste gravedad, el médico termina por ejercer de veterinario y atiende a la mascota también.

Al tratarse de un animal vivo, por ahora, hay que llamar al servicio de fauna del aeropuerto, los halconeros, que no hace mucho atraparon a un cernícalo que se había colado en la terminal. Y como no podría ser de otra manera, también avisamos a los bomberos. Estos últimos no se pierden ningún sarao ya sea dentro o fuera del edificio terminal. Empiezo a temer por la cola y la vida del pobre animal.

Parece ser, según nos cuenta el agente de terminal, que la expectación en la zona es máxima y que se está agolpando una pequeña multitud alrededor de la mascota y de su maltrecho dueño, por lo que se nos pide que llamemos a la Guardia Civil y a Seguridad para que pongan un poco de orden entre tanto mirón.

Puestos a llamar, no tenemos ningún procedimiento para liberar colas de perro de un pasillo móvil, y utilizando un poco el sentido común, también llamamos a mantenimiento para que se dirija un técnico hacia el lugar.

Finalmente y entre un agente de terminal, un médico venido a veterinario, un halconero, un bombero, un guardia civil, un agente de seguridad y un técnico de mantenimiento, la cola del perro ha quedado liberada. Seguramente se han movilizado más medios por la cola de un perro que por la de su amo. Y es que en esta vida hay que tener suerte hasta para nacer perro.

Última actualización el Domingo 20 de Septiembre de 2015 22:09