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¿Tiene Ibiza aeropuerto?

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Isla de Formentera, 7 de junio de 1998. Pocos minutos antes de las ocho de la mañana. Una pareja de avanzada edad camina desnuda por la Playa de Levante, una lengua de arena y roca que serpentea varios kilómetros sobre el Mediterráneo. De repente su paseo se ve interrumpido por un obstáculo caído del cielo que les corta el paso.

Es un helicóptero militar enorme, el MI-8 con capacidad para 25 personas, que aterriza bruscamente con sus ruedas entre la arena y el agua, a apenas veinte pasos de la pareja. Sin apagar el motor el piloto desciende y corre hacia los nudistas. Lleva un mapa en la mano. Es un hombre de raza árabe, viste mono azul y un casco. Va armado con una pistola 'tokarev' y dos cargadores. Les habla en inglés: "¿Saben si en Ibiza hay un aeropuerto? Es que no aparece en mi mapa".

La mujer no reacciona. Está paralizada. El hombre piensa unos segundos y luego señala con la mano la posición en la que, más o menos, se encuentra el aeropuerto de Ibiza. El piloto les da las gracias, regresa al aparato y despega. Es el teniente del ejército argelino Alili Messaoud. Tiene 29 años y le falta solo un mes para ser ascendido a capitán de su unidad. Hacía una hora y 40 minutos que acababa de robar un helicóptero de la base aérea de Blida, al suroeste de Argel, y cruzado el Mediterráneo a 230 kilómetros por hora con las ruedas rozando las olas para esquivar los radares. Acaba de convertirse en un desertor.

El episodio más rocambolesco de la guerra civil de Argelia y la invasión más humillante del espacio aéreo español acaba de ser desclasificada en un libro. Una odisea archivada durante diecisiete años en el cajón de la memoria de Alili Messaoud, para no distorsionar el conflicto diplomático que desató durante más de una década su concesión de asilo político.

"Me hice militar para proteger a mi pueblo no para aniquilarlo", es su resumen de un conflicto que entre 1992 y 2002 causó 200.000 muertes y más de 35.000 desapariciones.

Alili Messaoud durante la presentación del libro

Su testimonio ha sido ordenado por Manuel Vega Alocén, director de la prisión de Ibiza en 'La huida del teniente Alili Messaoud', de Edicions Aïllades, con prólogo de la ex defensora del Pueblo y miembro del Consejo de Estado, la ibicenca María Luisa Cava de Llano, que vivió la odisea como diputada: "Durante semanas en la isla solo se hablaba del loco que había llegado en un helicóptero".

Cualquier piloto no hablaría de un loco. Hablaría de un suicida. El MI-8 es tan grande que necesita tres personas para manejarlo, y además no puede volar sobre el mar. En su huida pudo escuchar por radio la salida de los dos helicópteros que salieron tras él cuando ya había sobrepasado en 40 kilómetros la costa argelina. "Me buscaban en tierra. Ni se les pasó por la cabeza que se me había ocurrido salir con el MI-8 mar adentro", explica Alili.

Su plan consistía en llegar a Mallorca o Valencia porque en su mapa no constaba que en Ibiza hubiera ningún aeropuerto. Durante muchos minutos trató de establecer contacto con los controladores aéreos españoles pero nadie le contesta. "Escuchaba por radio hasta las conversaciones de los pilotos comerciales", recuerda. Hasta que acaba visualizando la isla de Formentera, lo que suponía que hacía al menos veintidós kilómetros que estaba invadiendo a bordo de un helicóptero militar con la media luna del islam dibujada en el fuselaje el espacio aéreo español.

"Durante un buen rato sobrevolé la playa de Illetas pero no había nadie, parecía una isla desierta. Entonces giré por la playa de Levante y vi a los dos turistas desnudos. Parecían Adán y Eva. No me lo pensé y aterricé a su lado, en ese momento casi me da un ataque de risa pensando en lo que estaba haciendo. Debí ponerlos perdidos de tierra", recuerda.

Alili Messaoud fracasó en su intento de establecer contacto con las autoridades españolas hasta que plantó su aparato en medio del aeropuerto de Ibiza, en pleno trajín de vuelos comerciales de la temporada turística. Un hecho que el Ministerio de Defensa de Eduardo Serra negó en numerosas ocasiones en 1998, hasta que acabó confesando que el helicóptero de Alili nunca fue detectado por los radares.

"Pasé mucho, mucho tiempo en la pista dentro del aparato hasta que se acercaron tres personas: el director del aeropuerto, la jefa de seguridad y un guardia civil. Cuando los vi tiré la pistola por la ventanilla, salí del aparato y les dije: Soy el teniente Alili Messaoud, acabo de huir de Argelia y quiero pedir asilo político en España", cuenta en el libro.

Pero lejos de lo que podía pensarse los problemas de Alili no hicieron más que empezar. El Gobierno de España sorprendió al de Argelia al informarles de dónde estaba su helicóptero perdido, y a primera hora de la tarde un avión Hércules con ocho oficiales del servicio de seguridad argelino aterrizó en la isla, aunque su principal interés no era recuperar la aeronave.

Militares argelinos discuten con la Guardia Civil para que les entreguen a Alili Messaoud

"Los conocía a todos, eran gente muy mala. Me habría enfrentado a un consejo de guerra y me habrían condenado a pena de muerte, pero creo que si los policías españoles me hubiera entregado no habría llegado vivo a Argelia, me habrían matado por el camino y tirado al mar. Pero entonces un inspector de policía puso una barrera entre ellos y yo, dijo que no podía salir de la sala en la que me encontraba y que tampoco podían entrar a verme. Aquel hombre me salvó la vida y le estaré agradecido eternamente", recuerda.

Tras el regreso de los agentes, Argelia presionó durante años al gobierno de España para lograr su repatriación. Hay manifestaciones ante la embajada española en Orán, mientras ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, inicia las gestiones para que pueda permanecer en España.

Mientras tanto el teniente Alili Messaud vive en la sede de la Cruz Roja de Ibiza junto a los objetores de conciencia. Con ellos aprende español y al mes empieza a trabajar en 'La Virgen de las Nieves' un remolcador con base en el puerto de San Antonio que se dedica a ayudar a otros barcos con problemas a cambio de la voluntad.

Pero muy pronto una avería en 'La Virgen de las Nieves' lo deja en dique seco, y Alili empieza a trabajar en Cruz Roja, asistiendo a discapacitados físicos y psíquicos en su traslado a los domicilios desde los centros de día, labor que sigue realizando en la actualidad.

Una vida de novela con un final feliz a medias. Seis meses después de su huida España le deniega el asilo político. El Gobierno, se explica en el libro de Manuel Vega, no quiere problemas con Argelia, con quien mantiene intereses energéticos, por lo que al mismo tiempo y gracias a la presión de ACNUR le concede un año de residencia, y luego otro, y luego otro, hasta la actualidad, en la que sigue sin obtener la nacionalidad española.

Sin embargo, su mayor frustración es llevar todo ese tiempo sin volver a subirse a un helicóptero. Sus títulos no valen en España a pesar de haber protagonizado una de las hazañas aéreas más espectaculares, arriesgadas y rocambolescas de todos los tiempos. "Daría lo que fuera por volver a pilotar, era la pasión de mi vida, pero si pudiera volver atrás volvería a hacerlo a pesar del riesgo que supuso para para mi vida. Mereció la pena. Sin duda", dice.

El teniente argelino que robó un helicóptero e "invadió" Formentera.

Última actualización el Viernes 27 de Noviembre de 2015 14:12