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Sin rastro

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La madrugada del 8 de marzo un Boeing 777 de la compañía Malaysia Airlines, el vuelo MH370, despegó de Kuala Lumpur con 239 pasajeros a bordo. Tenía previsto aterrizar en Pekín seis horas más tarde.

Pero 40 minutos después de dejar tierra se perdió su pista y a la hora ya no aparecía en los radares. Se cree que acabó estrellado en algún punto del sur del Índico. Tres meses después, a pesar del desembolso millonario y el enorme despliegue de personal y recursos navales y aéreos implicados en su búsqueda, lo único que se sabe con seguridad es que el avión desapareció.

Todo lo demás está sin confirmar. El paradero de la nave, el motivo de la desaparición e incluso el destino del pasaje, al que se da por muerto, siguen siendo incognitas. Se desconoce aún si el avión fue secuestrado, si fue objeto de un ataque terrorista, si sufrió una avería y se desintegró en el aire o si se estrelló.

Aunque hasta ahora todos los esfuerzos han sido infructuosos, la investigación para hallar esta gota en el océano continúa. Esta semana, la Oficina de Seguridad en el Transporte de Australia (OSTA) indicó que la búsqueda se centrará en un arco concreto, de unos 66.000 kilómetros cuadrados, del Océano Índico determinado a partir de nuevos datos y análisis.

La zona es donde los expertos estiman que el avión agotó el combustible y en la que los satélites detectaron por última vez señales del vuelo. Tras mucho debate y palos de ciego, la OSTA considera ahora que "no es probable que el avión se encuentre a más de 20 millas náuticas (38 kilómetros) al oeste o 30 millas náuticas (55 kilómetros) al este de este arco", según un comunicado recogido por la cadena ABC. Ahí se reanudará en agosto un rastreo submarino que podría durar un año.

Los hechos

El avión y el pasaje:

Era un Boeing 777 de la compañía Malaysia Airlines, que llevaba carburante para siete horas y media de vuelo. Se trata de una nave de largo recorrido que ha resultado muy fiable desde su puesta en marcha en 1995. Según la aerolínea, el vuelo transportaba a 239 personas: 227 pasajeros, incluidos siete menores. Sus nacionalidades se reparten de la siguiente manera: 153 chinos, 38 malasios, siete indonesios, seis australianos, cinco indios, cuatro franceses, tres estadounidenses, dos neozelandeses, dos ucranianos, dos canadienses, un ruso, un italiano, un holandés, un austríaco y un taiwanés. Además iba una tripulación de 12 malasios.

La ruta:

El avión se dirigía de Kuala Lumpur a Pekín. Sin embargo, según las autoridades malasias, el MH370 cambió de rumbo en una "acción deliberada" para cruzar el Estrecho de Malaca en dirección contraria a su rumbo inicial. Tanto el Gobierno malasio como las Fuerzas Aéreas de EEUU y expertos de los servicios secretos afirman que el avión siguió volando hasta casi siete horas después de salirse de la señal del radar.

De hecho, el último contacto se produjo a las 8.14 hora local. El vuelo despegó a las 00.41. Se cree que el lugar donde cayó el avión está al oeste de la ciudad australiana de Perth, a más de siete horas de vuelo de la ruta prevista.

Anuncios oficiales:

En medio de mucha controversia y acusaciones mutuas entre las autoridades malasias y chinas por la forma de llevar a cabo la investigación, hubo algunas comparecencias oficiales que dieron por sentadas algunas cosas. La más importante fue la del primer ministro de Malasia, Najib Razak, que 16 días después del suceso salió ante los medios para acabar con las especulaciones y anunciar, "con mucha tristeza", que "el vuelo MH370 acabó en el sur del Océano Índico" y "no hay supervivientes".

Poco antes de este anuncio, la compañía aérea enviaba un escrito a los familiares del pasaje para decirles que lamentaba comunicarles que "ninguno había sobrevivido". No obstante, los allegados, entre el dolor y la desesperación, aún no terminan de creer la versión oficial y algunos piensan que su familiar sigue con vida.

El coste:

La búsqueda del vuelo desaparecido de Malaysia Airlines costará cientos de millones de dólares y se convertirá en la más cara en la historia de la aviación, con 26 países aportando aviones, barcos, submarinos y satélites al esfuerzo internacional, que se extendió sobre un radio de 5,6 millones de kilómetros cuadrados en Asia y el Océano Índico.  Sólo en el primer mes, Australia, China, Estados Unidos y Vietnam ya habían gastado al menos 32 millones de euros (44 millones de dólares) en el despliegue de barcos y aviones militares.

Los últimos contactos:

El director general del departamento de Aviación Civil de Malasia, Azharudin Abdul Rahman, explicó en rueda de prensa que de los dos radares que registran los vuelos uno tuvo el último contacto con el MH370 a las 01.21 hora local y el otro a las 01.30, y este último situó el aparato sobre el golfo de Tailandia entrando en Vietnam, donde se ha rastreado desde el primer día.

La última comunicación de los pilotos con los controladores aéreos en Malasia se hizo pública cuatro días después de la desaparición y no arrojaba ninguna clave. Sólo decía: "Todo bien, entendido".

La caja negra:

Al mes de perder el rastro de la nave, el equipo que coordina la búsqueda, la Autoridad Australiana de Seguridad Marítima (AMSA), afirmaba que unos restos del avión podrían ser localizados en "días", después de que se recibieran señales acústicas desde las profundidades del océano Índico que podrían proceder de la caja negra del aparato. Pero esa posibilidad se desvaneció con el paso del tiempo y este objeto, clave para desentrañar el misterio del vuelo malasio, sigue sin aparecer a día de hoy. Las baterías de las cajas negras del avión duran entre 30 y 45 días de duración. Ya no es posible que emitan nada.

Ruidos misteriosos:

Un día antes de cumplirse el mes de la desaparición, el barco australiano Ocean Shield detectó dos señales "prometedoras" en la zona del océano Índico donde se centraba la búsqueda. El jefe del Centro de Coordinación de Agencias Conjuntas, Angus Houston, dijo que las dos señales eran "consistentes" con las que emiten los dispositivos de registro de vuelo y de las conversaciones de la cabina de las cajas negras.

Un barco chino también detectó dos señales similares en un punto cercano. Pero todo han sido falsas alarmas. De hecho, los expertos ahora creen que esos ruidos procedían de los propios sistemas de los barcos que estaban participando en las tareas de búsqueda.

Las especulaciones

Avistamientos:

El neozelandés Mike McKay estaba trabajando en una planta petrolífera en el Golfo de Tailandia, cuando vio al MH370 sobrevolar el cielo envuelto en llamas, según recoge el portal de noticias News. Sin embargo, las coordenadas dadas por McKay, Lat 08 22' 30.20" N Lat 108 42.22.26" E no coinciden con la información recogida por el radar.

Los medios británicos recogieron otro avistamiento, el de su compatriota Katherine Tee, quién se encontraba surcando las aguas del Oceáno Índico. en compañía de su marido. La noche del 7 de marzo Tee vio en el cielo algo que podría ser el avión ardiendo, sin embargo, no dijo nada hasta días después porque, según explica, estaba atravesando un mal momento en su relación y creyó que era una alucinación fruto del estrés. Los habitantes de Dhaalu Atoll, en las Islas Maldivas, aseguran que vieron un avión con las líneas azul y rojas que distinguen a la flota de Malaysia Airlines volando muy bajo.

La teoría del secuestro:

Las teorías conspiranoicas cobraron fuerza después de que la Interpol revelase que dos pasajeros que viajaban a bordo del vuelo MH370 habían subido a él con sendos pasaportes robados. Primero se especuló con que los dos hombres, cuyas identidades no fueron reveladas, podrían pertenecer a una banda terrorista. Sin embargo, más tarde se aclaró que los pasaportes habían sido comprados por un ciudadano iraní. que quería ayudar a sus amigos a regresar a Europa.

Los pilotos:

Descartados los terroristas se señaló a los pilotos como responsables de la tragedia. En primer lugar, se puso en tela de juicio la profesionalidad del primer oficial Fariq Abdul Hamid Esto con la distribución de unas fotografías que evidencian que, en un vuelo anterior, había invitado a unas jóvenes a la cabina con las que se había pasado todo el vuelo "hablando y fumando", según explicó una de ellas demostrando un nuevo sentido de la moral, hizo que las autoridades valorasen que todo podría tratarse de una imprudencia.

Luego le tocó el turno al comandante en jefe Zaharie Ahmad Shah. Según reveló el dominical británico 'Mail on Sunday', se trataba de un fanático político que apoyaba obsesivamente al líder de la oposición de Malasia, Anwar Ibrahim. Éste había sido condenado, pocas horas antes de que despegase el vuelo a cinco años de cárcel, lo que motivaría que Ahmad Shah decidiera cometer una locura.

Los terroristas que nunca estuvieron allí:

En estos tres meses también ha habido quién, antes de que los señalasen otros, ya se han encargado ellos mismos de hacerlo. La Brigada China de los Mártires se atribuyó "la responsabilidad" del incidente en respuesta a la represión del régimen chino contra la etnia uigur de Xinjiang. Sin embargo, las autoridades malasias no le dieron mucho crédito.

Evitando los radares:

El avión podría haber intentado despistar a los radares comerciales descendiendo por debajo de los 5.000 pies, según apuntaba el diario singapurés New Straits Times. Ése sería el momento en el que el avión habría cambiado de rumbo volando a unos 1.500 metros de altura.

Aquí vuelve a entrar en juego la destreza de los pilotos, pues nadie que no estuviera familiarizado con el avión podría haber desconectado el Sistema de Direccionamiento e Informe para Comunicaciones con la Aeronave (ACARS en sus siglas en inglés), apagar el transpondedor y volar durante otras siete horas sin ser detectado.

La avería:

Quizás no intentaban despistar a los radares, quizás se vieron obligados a descender debido a un problema técnico. Expertos de aviación apuntaban que de haber sufrido un problema técnico, es posible que los pilotos hubieran dado media vuelta para intentar un aterrizaje de emergencia. En este proceso, una súbita descomprensión de la cabina les hubiera hecho perder el conocimiento.

Restos del avión... o no:

La desesperación mezclada con la agonía de jugar con el tiempo en contra han hecho que en ocasiones se dieran por buenas pistas de forma precipitada. Unos 15 días después, las imágenes por satélite revelaban 122 objetos de diferentes formas y tamaño en la zona del Índico donde se busca al avión malasio desaparecido. Pero no han ayudado a nada.

También se analizaron unos restos recuperados por un barco chino, pero las autoridades australianas descartaron que fueran del MH370 y dijeron que probablemente eran basura o artículos de pesca. Aparecieron posibles restos en la bahía de Bengala y en otros puntos, pero ninguno ha sido del avión.

Tres meses sin noticias del MH370.

Cronología de la búsqueda.

Última actualización el Domingo 08 de Junio de 2014 18:10