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Conversaciones de Cantina

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Alex era un interino extrovertido, y algo histriónico, que trabajaba en Operaciones y que hoy en día trabaja como piloto en una compañía aérea. Un buen día estando de servicio y yendo con Pedro a tomar un café a la Cantina, nos lo encontramos con su nuevo uniforme, su aguilucho colgado de la solapa de la chaqueta y sus correspondientes barras doradas en las mangas de la misma. Llevaba volando en la compañía hacía unos escasos tres meses.

Hombre, ¿Qué tal muchacho?”, recuerdo que le pregunté, “Bien, nos va muy bien, la empresa funciona muy bien, hemos ampliado la flota, hemos comprado cuatro ATR, cinco CRJ y hemos abierto nuevas rutas nacionales y con Europa”. “Y vosotros, ¿Qué tal?”, a su vez nos preguntó.

Para no ser menos, le contesté ante la sorprendida mirada de Pedro, “Pues mira, a nosotros también nos va muy bien, hemos abierto cuatro nuevos aeropuertos, hemos remodelado otros tres con nuevas terminales, y hemos ampliado el negocio en los países andinos del cono sur americano”.

Bueno, me marcho que se me escapa el avión”, “Pues nada, a seguir bien”, fue nuestra despedida en la barra de la Cantina, entre contenidas muecas de complicidad. Según me comentó Pedro después, que atendió de manera un tanto distendida la breve y animada conversación, parecíamos dos altos ejecutivos de la industria aeronáutica contándonos nuestras venturas y fortunas. Puro sentir de empleados fantasma pensó.

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Última actualización el Lunes 14 de Mayo de 2012 23:04