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At the end of the corridor

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Cuando empezamos en estas lidias y faenas, nos encontramos con que el idioma inglés no era un tema muy recurrente a la hora de atender a nuestros trabajos, tanto era así, que entonces se era bastante parco en palabras anglófonas y sólo se empleaban cuando era justo y estrictamente necesario.

Y de ahí salieron célebres frases como la de “You pay you fly”, o “You no pay you no fly”, dedicadas a aquellas tripulaciones que pretendían volar sin antes haber pagado las correspondientes tasas, o las manuscritas notas de “Dis is Informeision Tango, Rangüei in Ius, Tu For Rait, Transision Level Seven Siro, Met Riport Taim Siro Naina Tri Siro, etc…” para aquellos que tenían que grabar el ATIS en el caso de que los titulares del servicio tuvieramos que ausentarnos ante cualquier imprevisto o necesidad fisiológica urgente.

Y así fue que un buen día sufrimos un fallo de comunicaciones y no dábamos abasto con el trabajo que teníamos, por lo que se decidió prescindir de la atención de la barra de planes de vuelo, dejando la mínima presencia de una persona a la que justamente en este caso el inglés, la verdad que no era lo suyo. Ante tal eventualidad su gran veteranía suplía con creces su carencia, así que se le comentó que cualquier tripulación que pasara por allí a presentar un plan de vuelo y preguntara “Landing fees?”, muy amablemente le respondiera “At the end of the corridor”, ya que las facturas se pagaban al final del pasillo.

“Sin problemas, dejarme a mí con esto”. No tardaron en venir tripulaciones, las oíamos, y también oíamos en un correctísimo inglés la frase “Please, at the end of the corridor”, pero nos empezó a escamar que la empezábamos a oír con demasiada frecuencia.Tanto fue así que fuimos a echar un vistazo a ver lo que pasaba y nos encontramos a un solitario piloto hablando con nuestro compañero y solicitándole “Charts” a lo que él le respondía con la mejor de sus sonrisas “Yes, at the end of the corridor”. Al vernos, nos comentó que no entendía que le pasaba a aquel piloto ya que era la tercera vez que venía desde el fondo del pasillo sin haber pagado las tasas correspondientes.

Las caras con las que nos miramos entre nosotros fue de chiste, pero la cara de aquel piloto era todo un poema, ya que entendimos que había ido y venido cuatro veces pasillo arriba pasillo abajo en busca de unas cartas y que en los dos extremos del mismo y ante su pregunta sobre “Charts” le contestaban de igual manera “At the end of the corridor”, con lo cual se encontraba en un bucle de no fácil solución.

Menos mal que la avería tan sólo duro un par de horas tras las cuales todo volvió a su normalidad. Bueno todo no, supusimos que aquel piloto todavía debería estar en algún lugar del aeropuerto, con las cartas aeronáuticas debajo del brazo y en estado de shock bajo los efectos de algún que otro tranquilizante.

Última actualización el Miércoles 18 de Enero de 2012 14:44